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Blog de Luis Carlos Torrescusa
23 julio 2010
Practicar el tenis

El buen tiempo es un factor motivador para aumentar el tiempo que dedicamos a las actividades físicas con el objeto de pasarlo bien, disfrutar y cuidar nuestra salud, física y mental. Un descanso cambiando de aires siempre es bueno. Si además lo acompañamos con prác- tica de ejercicio nos haremos un favor.

Los deportes de raqueta gozan de gran popu- laridad y el verano es un buen aliado para la práctica de los mismos.

Son muchas las modalidades. De todas ellas, el tenis destaca como un clásico entre las demás por su implantación y un fácil acceso a instalaciones donde practicarlo. También están el padel, que ha tenido un gran desarrollo en la última década, el frontón tenis, el tenis de mesa o el bádminton.

Os dejo una infografía con información sobre el tenis, con sus características más importantes, incidiendo en la importancia de la raqueta y de la pelota como elementos indispensables en el juego. Igualmente, habla sobre los beneficios que produce desde el punto de vista de la salud y los posibles contratiempos a evitar en forma de lesiones. Además, el contenido se puede hacer extensivo a otras actividades recreativas con raquetas por la similitud en muchos de sus movimientos.

¡Qué disfrutéis y buen partido!

Enlace: http://revista.consumer.es/web/es/20071001/salud/71962.php

Imagen: Flickr (jibber11)

 

Posteado por Luis Carlos Torrescusa

22 julio 2010
La delgada línea entre ganar y perder

Desde hace unos días los ciudadanos de a pie estamos haciendo un curso intensivo sobre la personalidad, vida y hazañas de Vicente del Bosque. Los medios de comunicación nos están facilitando la labor. No ha hecho falta investigar o convertirse en ratón de biblioteca. Simplemente, leer los diarios nacionales que hablan abundantemente del personaje del año.

Es curioso, parece que este hombre bueno o buen hombre, según le califican algunos, ha surgido de pronto, de la nada, y nos ha hecho Campeones del Mundo.

Nada más lejos de la realidad. Su trayectoria deportiva como técnico así le avala. Sobre todo, en los años que estuvo ligado al Real Madrid, donde consiguió sus éxitos más importantes. A pesar de ello, su aspecto, sus formas y sus métodos fueron calificados de antiguos y poco adecuados al Madrid glamuroso de principios de este siglo: el Madrid de las estrellas.

Desde muy joven estuvo ligado al equipo blanco. Es fruto de aquella cantera que tenía como objetivo formar los jugadores del futuro, pero además —y no en un segundo plano—, construir hombres íntegros, honestos, sacrificados, comprometidos y, sobre todo, humildes... muy a imagen y semejanza del gran patriarca Santiago Bernabéu. En contra de lo que parece, la imagen de marca del Madrid no se ha comenzado a trabajar en los últimos años; por el contrario, fue una obsesión de su presidente más emblemático. Me refiero a un libro de estilo no escrito, una forma de hacer las cosas que fue impregnando de valores a jugadores, técnicos, empleados y directivos del gran club madrileño. Vicente del Bosque es uno de los mejores productos de aquellos buenos tiempos y por ello fue elegido para dirigir la cantera o La Fábrica —como la denominan algunos—, continuando y mejorando una labor poco visible y apreciada, pero que ha dejado su sello en cientos de jóvenes que por ella han pasado.

Las cosas cambian y, a veces, no para mejor. Alguien decidió que el libro de estilo impuesto por Don Santiago, que había servido de ideario para tantas y tantas personas vinculadas al club merengue, estaba trasnochado. Se imponía uno nuevo, más acorde con los tiempos, más moderno, aunque esto supusiera perder parte de la esencia y del espíritu marca de la casa y denominación de origen de todo el madridismo.

Enterrado el manual de las cinco copas, de los ye-yes, de la quinta, y de muchos otros, también había que finiquitar a uno de sus mejores y mayores valedores… por si acaso. Y lo hicieron de la peor de las formas posibles: minusvalorando su trabajo, sus capacidades como entrenador y sobre todo, ridiculizando su aspecto como persona hasta tal punto, que decir de él, «que era buena gente pero que cómo técnico ya no servía», se convertía en un insulto y no en un halago. Llegaron a decir que el vestuario le hacía las alineaciones, dudando de su personalidad más que de sus conocimientos, y atribuyendo el mérito de sus éxitos a la causalidad —tenía muy buenos jugadores—  o a la casualidad —había tenido suerte—.

Pues bien, el hombre del traje gris, —como le cantaría Sabina—, ni es tan triste, ni tan anticuado, ni tan siquiera falto de glamour. Ni tantas otras cosas que en su día se dijeron precisamente, para apartarle del equipo de su vida. Y si fuera así, su especial forma de ser le había servido para ganar dos de los títulos más apreciados en el planeta del fútbol.

En un anterior post hemos enumerado sus cualidades como técnico y también como persona. Todas ellas las tenía antes de ganar la Copa del Mundo. Ya era como es ahora. Por eso no vamos a insistir más en su valía. Lo que quiero es llamar la atención sobre la delgada línea que separa el fracaso del éxito, el fino hilo que hay entre ganar y perder; victoria y derrota, vencer o morir, aunque sea deportivamente hablando. Esto no es de ahora.

El gol de Suiza, el penalti que para Casillas, los abundantes uno a cero en los resultados de España, sacando un magnífico rendimiento a los ochos goles marcados; el mano a mano con Robben de nuestro capitán, el gol in extremis de Iniesta... Todos ellos puntos de inflexión en el camino de nuestra selección y, también, en el de Vicente Del Bosque. De ser un buen entrenador incomprendido y defenestrado por el Madrid, de ser tan sólo «un buen hombre», tímido, melancólico y poco mediático, del blanco y negro hemos pasado al hombre de éxito. Al enaltecimiento y encubrimiento del personaje como héroe del pueblo, del mismo pueblo que no le hubiera perdonado el fracaso o, mejor, la ausencia del mayor de los éxitos. Héroe, cuando podría haber sido villano.

Y ¡he aquí la injusticia! Ya antes de ganar un mundial merecía el reconocimiento.

Primero del club al que dedicó 36 años de manera impecable, sin una mala nota, sin ningún escándalo. También, de los medios de comunicación. Reconocimiento que debería estar acompañado de disculpas sobre todo de aquellos que hicieron el juego a los dirigentes blancos y subscribieron como acertada la decisión de su despido, a todas luces improcedente e injusto. Algunos ya lo hacen, escondidos detrás de las memorias olvidadizas de los aficionados, o carentes de toda vergüenza, pare decir «donde dije digo, digo Diego» y tan campantes.

Ni antes era malo o eran justos los adjetivos con los que se le calificaba, ni ahora es el mejor, y muchos de los piropos rayan lo exagerado. Sigue siendo el mismo. Un hombre honesto que ha dignificado el oficio de entrenador y que ha logrado el fruto de su trabajo. Un profesional íntegro que comparte su gran momento, pues los malos los vivió en silencio.

Ahora, que está situado en la cima del éxito, en el jardín de los triunfos, estoy seguro de que la persona, el líder moral, el hombre tranquilo se impondrá al personaje que construyen los medios con tanto ahínco. Vicente del Bosque tirará de manual, aquel que heredó de Bernabéu y tantos otros que convirtieron al Madrid en referencia. La prudencia seguirá siendo su brújula y será fiel a su forma de ser: la misma que tenía en la Ciudad deportiva del Madrid enseñando, la que le llevo a ser Campeón de Europa y la que ha conseguido uno de los más importantes logros del deporte español en toda su historia: ser Campeones del Mundo del deporte favorito de los ciudadanos de este país.

Imagen: Flickr (myprofe)

Posteado por Luis Carlos Torrescusa

20 julio 2010
Juega a waterpolo

La natación, con todas sus posibilidades, es una de las actividades acuáticas más practicadas en verano, pero no la única. La posibilidad de realizar deporte y ejercicio en un medio poco habitual como es el agua aumenta en los meses de estío. Hay muchas formas. Una de ellas es jugar con un balón dentro del agua: pasarse una pelota, jugar a balón prisionero, voleibol acuático, baloncesto, etcétera. Todas son divertidas y refrescantes, lo que sin duda ayuda a paliar las altas temperaturas del verano, mantener la forma física y divertirse.

El deporte por excelencia con balón dentro del agua es el waterpolo. Un deporte exigente como pocos y donde la condición física es indispensable.

Hoy te dejo una infografía para que aprendas más de este bello e intenso deporte que no es fácil de practicar en su versión oficial y competitiva pero que admite muchas adaptaciones que lo hacen asequible a todo el mundo en verano. Por ejemplo: normalmente, el waterpolo se juega en piscinas donde los jugadores no hacen pie. Para facilitar su práctica puedes jugar en una piscina donde toques fondo y te permita andar por el fondo de la misma. También puedes adaptar el balón, el tipo de porterías, el tamaño del campo, el número de jugadores, que los equipos sean mixtos, etcétera. Se trata de hacer un waterpolo totalmente recreativo y a la vez divertido, con el cual pasar el tiempo y cuidar, mantener y mejorar la salud.

Enlace: http://revista.consumer.es/web/es/20080701/salud/73013.php

Imagen: Flickr (Samantha Steele)

Posteado por Luis Carlos Torrescusa

19 julio 2010
El hombre tranquilo

Acabo de ver una entrevista realizada en televisión a Vicente del Bosque, la persona y el personaje español, con permiso de los jugadores de la selección, más famoso y admirado en nuestro país y en buena parte del «mundo mundial». Sin embargo, su rostro y, sobre todo, sus gestos, no han variado mucho de los que expresaba como el entrenador que hace casi un mes, un 16 de junio, se sentaba en el banquillo y dirigía el primer partido de nuestra selección de fútbol en la Copa del Mundo de Sudáfrica.

Todos sabemos el resultado de aquella primera batalla, y el terremoto originado por la misma, fundamentalmente entre la prensa deportiva de nuestro país, tan dada a crear héroes como a derribarlos en un santiamén. «La España de siempre» volvía como un espectro del pasado a oscurecer nuestro destino y repartir su pesimismo más cañí por toda la piel de toro. De pronto, a las primeras de cambio y recién aterrizados nos daban con las puertas en las narices y nos dibujaban una cruda realidad: esto es un Mundial y aquí no hay nada fácil.

Mucho más tranquilos que los medios estaban los jugadores de nuestro equipo, y todavía más el cuerpo técnico con Del Bosque a la cabeza. Nadie mejor que ellos eran conscientes del accidente sufrido. La visión del partido en vídeo no hizo más que confirmar que España había jugado bien. Una jugada desgraciada, con varios rebotes, todos en contra se convirtió en cruda fatalidad, traduciéndose en gol del rival que nuestro juego no fue capaz de equilibrar ni superar.

Por otra parte, sucedió algo que podía volver a suceder y que ninguna vacuna ni antídoto en forma de táctica o es- trategia podría impedir. Puedes prever el error y, sin embargo, no poder evitarlo. El fútbol, como cualquier juego colectivo, es complejo y dentro de su complejidad tiene gran peso el azar, la aleatoriedad lo que le hace continua- mente flirtear con el caos, alternándose orden y desorden de una manera no previsible, aunque sí probable; teniendo como objetivo los contendientes impo- nerse al otro, dominando precisamente, tanto lo que se espera como lo ines- perado, adaptándose a las circuns- tancias y venciendo a las mismas.

El partido de Suiza no ocurrió como se esperaba, pero nos enseñó que podría pasa más veces. Una jugada aislada, un error, un lapsus de concentración, un interruptus espacio-temporal en nuestro exquisito juego de posesión-obsesión por el balón y nuestro gozo en un pozo.

Gestionar estos momentos no era fácil para cualquiera. Menos con todo el planeta contemplándonos como favoritos, gracias a la fácil verborrea de nuestros voceros, que nos habían proclamado campeones antes de jugar, y también por la ansiedad acumulada durante años de frustraciones en anteriores participaciones: jugamos como nunca y perdimos como siempre.

Sin embrago es cuando sobresale más necesaria que nunca la figura de un entrenador tranquilo, equilibrado, conocedor del mundo del fútbol y de lo que a éste le rodea, que aglutina en su haber cualidades personales destacables y capacidades profesionales muy meritorias.

Me detengo aquí para defender la profesionalidad de este tipo, tan Juan Español, tan buena gente, que parece que sólo es eso. Nada más lejos de la realidad. Este señor ha demostrado capacidad de liderazgo. Quizás un liderazgo al que estamos poco acostumbrados: compartido con su equipo técnico, que escucha, que se enriquece, que evoluciona y que se adapta a las circunstancias cambiantes que exige la dirección de un equipo, donde la única certeza es que todo es incierto y cambiante. Pero, además, ha demostrado conocimientos de los rivales, preparación de los partidos, capacidad de reacción ante lo que no funciona o lo sorpresivo, manejo de lo imprevisible. Y todavía más. Ha sido un gran director de recursos humanos, un gerente de las emociones y sentimientos, un distribuidor de los afectos eligiendo para ellos las palabras, los gestos y, sobre todo, los momentos oportunos.

Nos ha enseñado el significado verdadero y si añadidos de la palabra RESPETO. Sí. Con mayúsculas: al deporte, a sus rivales, a sus críticos, al buen fútbol, a sus jugadores, etc. contribuyendo con sus actos a dar lecciones de educación deportiva y de ciudadanía a todos los que hemos querido aprender. Nunca fue mejor aplicado el dicho: “por sus obras le conoceréis”. El Señor Del Bosque nos ha dejado, además de una Copa, un monumento a la humildad bien entendida; al orgullo sano sin vanidad. Nos ha enseñado que hasta en las más altas realizaciones y adversidades a las que se enfrenta el espíritu humano tiene cavidad la generosidad, la bondad, la buena gente, y que unidas a la diligencia, a la profesionalidad y a la búsqueda de la excelencia ninguna meta es inalcanzable: no hay nada imposible.

En un mundo, el del deporte, tan lleno de estrellas, tan teatrero, tan farandulero, destacar precisamente por todo lo contrario tiene mucho mérito y debemos saber reconocerlo y decirlo.

Vicente del Bosque es una persona ejemplarizante, es decir, capaz de ser ejemplo para otros. Ojala sea así y sus formas se generalicen por el bien de todos.

Imagen 1: Flickr (Universidad Europea de Madrid)

Imagen 2: Flickr (Globovisión)

Posteado por Luis Carlos Torrescusa

9 julio 2010
Actividades para el verano

A través del blog voy a recomendar algunas actividades para realizar durante el verano para que, además de ocupar nuestro tiempo de ocio, nos ayuden a mantener y mejorar nuestra salud física y psíquica, amén de disfrutar de la naturaleza y de las relaciones con la gente que nos acompañe: familiares, amigos y conocidos...

El senderismo es una de las prácticas que recomiendo. Os facilito una dirección y un enlace de una infografía que os gustará. Nos informa sobre los efectos positivos del senderismo en nuestro organismo, músculos implicados y, sobre todo, nos da información de rutas y consejos a tener en cuenta.


http://revista.consumer.es/web/es/20070601/salud/71668.php

Espero que os sirva. Y recordad que podéis añadir otros enlaces o páginas de interés para compartir con todos.

Posteado por Luis Carlos Torrescusa







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