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Blog de los Sueños Olímpicos
5 abril 2010
Miss bronce: Una campeona sin oro olímpico
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Se podría pensar que el destino le ha negado reiteradamente a Merlene Ottey la gloria olímpica. Es una de las atletas más laureadas, gracias a sus ocho medallas olímpicas en pruebas de velocidad: ha conseguido cinco bronces y tres platas en sus numerosas citas olímpicas, pero ninguna medalla de oro.

Hasta seis veces participó Merlene Ottey en unos Juegos Olímpicos desde su debut en Moscú 1980, donde consiguió su primera medalla: la de bronce en los 100 m. Después, Los Ángeles, Seúl, Barcelona, Atlanta y Sídney pudieron ver a esta gran atleta disputando finales y enfrentándose a su destino: no ser nunca la primera.

Sin embargo, la persistencia, la constancia y la esperanza en que su suerte cambiaría alguna vez la hacen merecer estar aquí. Representa a tantos deportistas que día a día se preparan, se sacrifican, se esfuerzan y lo intentan todo, pero no consiguen llegar a su meta. Ottey representa a todos aquellos que no consiguieron nunca un oro olímpico, pero que son, por derecho propio, «campeones».

Los logros y la herencia de Merlene hablan por sí solos. En el ranking del 2008, once de las mejores velocistas del planeta eran jamaicanas. Y, por supuesto, entre ellas figuraba Ottey, sin duda la precursora del brillante presente del atletismo jamaicano.

Desde Moscú 1980 hasta Atenas 2004, siempre ha habido una mujer de esa pequeña isla en el podio. En Pekín 2008, las tres primeras en los 100 m eran jamaicanas. Muchos se han preguntado el porqué de la superioridad jamaicana. ¿Es una cuestión genética? ¿Tienen en la isla unas condiciones físicas de excepción? ¿Siguen unos planes especiales de preparación? Tal vez sea un poco de todo, pero siempre lo han logrado con limpieza, pues nunca un atleta jamaicano ha dado positivo en ninguno de los numerosos controles antidopaje realizados.

Apuntes de una vida

Merlene Ottey nació en la isla de Jamaica en 1960. Debutó con 20 años en los Juegos de Moscú 1980, donde se convirtió en la primera mujer jamaicana en ganar una medalla.

Ha participado en siete citas olímpicas, seis con Jamaica y una representando a Eslovenia, en Atenas 2004, a los 44 años. Ha sido una de las velocistas más longevas de la historia.

Sus palabras

«Han sido tantas las lesiones en los últimos años que el mero hecho de estar aquí corriendo me pone contenta. Es una oportunidad adicional para seguir activa».

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Hay muchas circunstancias que influyen a la hora de ganar una prueba. ¿Te has sentido alguna vez como Merlene Ottey, al haberte esforzado mucho en algo y no obtener los resultados que esperabas? ¿Qué te ha enseñado esa experiencia?

Imagen: Wikipedia (Electroman)

Vídeo: YouTube (ColectivoDMSR)

Posteado por Luis Carlos Torrescusa

29 marzo 2009
La reina noruega
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La primera participación olímpica de Grete Waitz fue en Múnich 1972. En los años siguientes comenzó a obtener buenos resultados deportivos, pero de momento compatibilizaba el atletismo con su trabajo como profesora en un colegio. En los Juegos de Montreal 1976 no tuvo demasiada suerte. Las pruebas en las que participaba, los 1500m y los 3000m, se le quedaban cortas, de modo que se especializó en carreras más largas para explotar su gran capacidad de resistencia. Por aquella época, la maratón se consideraba una prueba muy dura para las mujeres, y solo unas pocas «atrevidas» la corrían. El 22 de octubre de 1978 corrió su primera maratón en Nueva York, ganó y batió el récord mundial femenino. Nacía así toda una leyenda.

A partir de ese momento, abandonó las pistas y su profesión para dedicar todo el tiempo a la prueba más emblemática del atletismo. En Helsinki 1983 se convirtió en la primera campeona del mundo en esa distancia. Después acudió a los Juegos de Los Ángeles 1984 como gran favorita para ganar la primera maratón olímpica femenina de la historia. Sin embargo, sufrió la mayor decepción de su vida deportiva: quedó segunda, por detrás de la norteamericana Jean Benoit.

Se retiró en 1991, y se dedicó a trabajar para Special Olympics, una organización que ayuda a personas con discapacidad mental, haciendo gala de su afán por prestar servicio a la sociedad.

Una vida dedicada a la prueba de maratón hace de Grete Waitz la mejor atleta de la historia en esa especialidad. No solo por sus proezas, sino también por haber contribuido a sacar del anonimato a las mujeres deportistas y por lograr que los medios de comunicación y las organizaciones deportivas se interesaran por ellas.

Apuntes de una vida

Grete Waitz nació en 1953 en Oslo, Noruega. Su vida está plagada de éxitos deportivos y, sin embargo, no tuvo mucha suerte en sus participaciones olímpicas. Campeona mundial y nueve veces ganadora de la maratón de Nueva York, batió siete récords del mundo y obtuvo una medalla de plata en Los Ángeles 1984.

En 2005 declaró públicamente que padecía cáncer.

Sus palabras

«Correr no es nada comparado con estar sana».

(Declaraciones al saber de su enfermedad).

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Otras atletas se habían dedicado a la prueba de maratón antes que Grete Waitz, pero gracias a ella todas obtuvieron el reconocimiento que merecían.

¿Crees que los hombres y las mujeres no están igualmente capacitados para realizar determinadas pruebas deportivas? ¿Por qué se ha pensado así durante años?

Imagen: Flickr (aktivioslo)

Vídeo: YouTube (ynotlleb)

Posteado por Luis Carlos Torrescusa

22 marzo 2010
Creando estilo
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Gran parte del desarrollo de la gimnasia tiene como responsables y protagonistas a los gimnastas que, en su afán de superación, inventan, descubren, renuevan y desarrollan al máximo las acrobacias.

Uno de los innovadores y contribuyentes activos a la continua renovación de la gimnasia ha sido Mitsuo Tsukahara.

Fue en el Campeonato del Mundo de Ljubljana 1970 donde ejecutó el movimiento por el que se hizo famoso.

En los Juegos de Múnich 1972 realizó una salida inédita en la barra fija, que le permitió obtener el título olímpico en este aparato y bautizar otra figura más con su nombre.

En Montreal 1976 consiguió nada menos que un 9,9 que le dio el oro a su país por quinta vez consecutiva. Era la tercera medalla de oro de Tsukahara.

Con un último título mundial por equipos en 1978, Tsukahara puso fin a su carrera.

Pero sus victorias no reflejan la importancia que ha tenido su figura en la historia de la gimnasia.

Mitsuo Tsukahara inventó movimientos audaces, en particular en salto de potro y barra fija, inspirándose en ejercicios que realizaba sobre un trampolín.

Sus innovadores ejercicios han sido fundamentales para la gimnasia moderna. Sus acrobacias elegantes, complejas y dotadas de una belleza extraordinaria han formado y forman parte de los programas de los grandes gimnastas.

Apuntes de una vida

Mitsuo Tsukahara nació en Japón el 22 de diciembre de 1947. Aunque no consiguió ser el mejor en individuales en los Juegos Olímpicos ni en los campeonatos del mundo, su influencia en la gimnasia va más allá de su palmarés, que consiste en dos medallas de oro en barra fija y tres por equipos, tres platas y un bronce.

Se casó con la gimnasta Chieko Oda, cuarta por equipos en los Juegos de 1968, y se dedicó a entrenar a jóvenes japoneses, entre ellos a su hijo Naoya, que obtuvo el oro olímpico por equipos en Atenas 2004.

Tsukahara se retiró en 1978, pero sigue presente en los Juegos gracias a las acrobacias que llevan su nombre.

El Tsukahara

El giro acrobático denominado «el Tsukahara» consiste en girar 180 grados en la primera fase de vuelo y realizar un mortal atrás en la segunda

Valora

Como en muchos otros deportes individuales, la técnica es muy importante en la gimnasia. También son fundamentales la originalidad y la capacidad de innovar movimientos. ¿Consideras un valor el ser creativo e innovador? ¿Por qué?

Vídeo: YouTube (MizMarnie)

Posteado por Luis Carlos Torrescusa

15 marzo 2010
Aborigen y profeta en su tierra
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Todo el país estaba pendiente de ella. No solo por haber sido elegida como el último relevo de la antorcha olímpica y como la encargada de encender el pebetero en la ceremonia inaugural de los Juegos de Sídney 2000, sino también porque era una de las favoritas de su país para el oro.

La expectación que había generado en Australia la «obligaba» a ganar la medalla de oro olímpica. Todo lo que no fuese ganarla sería considerado un fracaso y una gran decepción. Freeman logró sobreponerse a la presión y no defraudó a nadie.

Ganó con una marca de 49,11s, la mejor del mundo en ese año, y con casi medio segundo de ventaja sobre la corredora que llegó a la meta detrás de ella.

Cathy Freeman era una aborigen australiana y, por lo tanto, descendiente de los primeros habitantes de su país, los cuales eran discriminados y despreciados socialmente. Desde su primer gran triunfo, en los Juegos de la Commonwealth de 1994, donde ganó en los 200 m y los 400 m lisos, reivindicó los derechos de su pueblo. Para celebrar sus triunfos, se envolvía en la bandera aborigen, lo que generó mucha controversia en su país, aunque la mayoría de la gente la apoyó, simpatizando con su causa y la de su pueblo.

En 1997, en los Campeonatos del Mundo celebrados en Atenas, Cathy Freeman volvió a ganar una medalla de oro y repitió la celebración con la bandera aborigen para reafirmar su compromiso con la causa y demostrar que las críticas no le habían afectado. En 2003 se retiró del deporte, pero no de su lucha en favor de los indígenas australianos.

Apuntes de una vida

Catherine Astrid Salome Freeman nació el 16 de febrero de 1973 en Mackay, Queensland. Comenzó a practicar atletismo a los 11 años, y con 16 ingresó en el equipo australiano de relevos de 4 x 100 m, que ganó el oro en los Juegos de la Commonwealth en Auckland (Nueva Zelanda), en 1990. Participó en los Juegos de Barcelona 1992, pero no consiguió su primera medalla olímpica hasta Atlanta 1996: la de plata, detrás de la campeona olímpica y mundial Marie-José Pérec, en una final inolvidable. Su mejor actuación llegaría cuatro años después, en Sidney 2000, donde obtuvo el oro en los 400 m y se convirtió en la primera mujer aborigen en ganar una medalla olímpica de oro.

Sus palabras

«Llegará el tiempo en el que jugaré un papel más decisivo en la política y los asuntos aborígenes. Pero, por ahora, pienso que estoy haciendo bien lo que estoy haciendo».

Valora

Hay miembros de pueblos o grupos sociales discriminados que aprovechan su fama para dar a conocer al mundo la situación en que vive su pueblo. ¿Qué te parece esta actitud? ¿Crees que Cathy Freeman debería dejar de lado sus preocupaciones políticas para dedicarse al deporte?

Imagen: Flickr (rosao)

Vídeo: YouTube (jevan10)

Posteado por Luis Carlos Torrescusa

8 marzo 2010
Un último gran puesto
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Era de noche y todos los atletas participantes en la prueba de maratón de los Juegos de México 1968 habían llegado al estadio tras la carrera.

Pero una hora después de que el último corredor cruzara la línea de meta, un atleta negro, alto y espigado, continuaba corriendo por las calles de la capital mexicana. Su expresión de dolor era evidente, y un desaliñado vendaje blanco cubría una de sus piernas. Se trataba de John Stephen Akhwari, representante de Tanzania.

John era el único atleta de su país que participaba en los Juegos. Corredor de maratón, su principal objetivo era finalizar la carrera, pero una inoportuna caída en el kilómetro 21 le produjo heridas y una lesión muscular que le impedían correr con normalidad. Aun así, no se rindió. Los médicos de la carrera le aconsejaron que se retirase, pero decidió continuar hasta el final.

No eran muchas las personas que quedaban en el estadio cuando el tanzano, cojeando visiblemente, enfiló el último tramo y entró por la puerta principal del coliseo olímpico. La ovación no fue atronadora, pero los aplausos fueron sinceros y llenos de admiración por el espíritu de este atleta.

Aquel día solo llegaron a la meta 17 de los 80 atletas que habían comenzado la carrera. El último de ellos fue Akhwari, que dejó parte de su salud en el recorrido.

Nunca un último puesto había sido tan glorioso. Así lo entendieron los pocos espectadores, jueces y deportistas que contemplaron su llegada. Su gesto fue un homenaje al coraje, al esfuerzo y al afán de superación de los seres humanos, y, por lo tanto, a los ideales olímpicos.

Cuarenta años después, la llama de los Juegos Olímpicos de Pekín comenzó su recorrido en Dar es Salaam, capital de Tanzania. Entre los portadores de la antorcha del país estaba su héroe: John Stephen Akhwari.

Apuntes de una vida

John Stephen Akhwari nació en 1938 en Mbulu, Tanzania. Corredor de maratón, participó por primera y única vez en unos Juegos Olímpicos en México 1968. Su última prueba la corrió en 1970.

Posteriormente, creó en su país la fundación de atletismo que lleva su nombre con el objeto de preparar a jóvenes de su país para los Juegos Olímpicos.

Sus palabras

«Mi país no me envió a Ciudad de México para comenzar una carrera. Me envió para terminarla».

Valora

Una vez que la maratón tenía un ganador y dos finalistas, no merecía la pena seguir corriendo. ¿Por qué crees que Akhwari no tiró la toalla? ¿Qué habrías hecho tú en su lugar?

Vídeo: YouTube (suceesschannel)

Posteado por Luis Carlos Torrescusa







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