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21 junio 2013
Estamos todos conectados

En la Unidad 7 se nos invita a cuidar de la obra de la Creación y a convertir el mundo en un paraíso. Como podemos leer en el epígrafe quinto, uno de los retos de los cristianos en el siglo XXI es sumarse al grito de: ¡cuidad la tierra!, y participar en aquellas acciones que contribuyan al mejorar este mundo.

Un ejemplo de ello es el vídeo que han impulsado de modo conjunto la Jornada Mundial de la Juventud Río 2013 y la organización WWF (World Wildlife Fund). La Red WWF es una de las mayores organizaciones independientes que trabajan por el cuidado del medio ambiente: cuenta con el apoyo de cerca de 5 millones de personas y posee una red mundial que actúa en más de 100 países. El vídeo se hizo público el 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, y lleva por título “We are all connected” (Estamos todos conectados). Trata de explicar que las personas estamos conectadas con el resto de la Creación, y por lo tanto es necesario respetar y proteger la naturaleza. Una red de conexiones retrata simbólicamente la vida de todos los seres, siempre ligados entre sí con un único origen.

 


 

Desde 1972, las Naciones Unidas promueven el día 5 de junio como una jornada en la que hacer un especial hincapié en la importancia de preservar el Medio Ambiente. El Papa Francisco también aprovechó esta fecha para dedicar una catequesis a este tema, invitando a los cristianos a "asumir el grave compromiso de respetar y custodiar la creación, de estar atentos a cada persona y a contrarrestar la cultura del desperdicio y del descarte". En dicha audiencia, el Papa afirmó que ecología humana y ecología medioambiental caminan juntas, y mostró la necesidad de poner en el centro de toda actividad humana a la persona:

Si en tantas partes del mundo hay niños que no tienen qué comer, eso no es noticia, parece normal. ¡No puede ser así! Con todo, estas cosas entran en la normalidad: que algunas personas sin techo mueren de frío en la calle no es noticia. Al contrario, una bajada de diez puntos en las bolsas de algunas ciudades constituye una tragedia. Alguien que muere no es una noticia, ¡pero si bajan diez puntos las bolsas es una tragedia! Así las personas son descartadas, como si fueran residuos.

También denunció de manera enérgica el desperdicio y la destrucción de alimentos:

Esta cultura del descarte nos ha hecho insensibles también al derroche y al desperdicio de alimentos, cosa aún más deplorable cuando en cualquier lugar del mundo, lamentablemente, muchas personas y familias sufren hambre y malnutrición. En otro tiempo nuestros abuelos cuidaban mucho que no se tirara nada de comida sobrante. El consumismo nos ha inducido a acostumbrarnos a lo superfluo y al desperdicio cotidiano de alimento, al cual a veces ya no somos capaces de dar el justo valor, que va más allá de los meros parámetros económicos. ¡Pero recordemos bien que el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre, de quien tiene hambre! Invito a todos a reflexionar sobre el problema de la pérdida y del desperdicio del alimento a fin de identificar vías y modos que, afrontando seriamente tal problemática, sean vehículo de solidaridad y de compartición con los más necesitados.


Noticia: Web oficial Rio 2013

Texto completo de la Audiencia del Papa Francisco: Vatican.va

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Posteado por César Badajoz

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