Hay profesores y profesoras que ponen el corazón en su oficio y eso lo perciben los alumnos y las alumnas. No lo pueden disimular, se les ve en los ojos y en la expresión de su cara. Unos lo llaman profesionalidad, vocación, pasión por enseñar…
Hay profesores y profesoras que ponen en su oficio el corazón, su tiempo, su voluntad, todas las ganas, todas sus energías y da igual el colegio en el que estén, y da igual la ciudad, los niños y niñas que tengan en el aula. Por donde pasan van dejando un recuerdo imborrable; por donde pasan, los niños y las niñas descubren que aprender es muy importante, apasionante, necesario y hasta divertido.
Son personas invisibles, anónimos, desconocidos, no salen en la prensa, ni en la TV, nadie les admira ni reconoce su valiosísimo trabajo por el progreso del mundo, sólo los niños y las niñas lo saben, sólo algunos padres y madres los descubren. Están ahí, en cualquier colegio, nada les llena, les entusiasma, les apasiona más que enseñar. Se lo pasan bien, sonríen, trabajan mucho, se esfuerzan cada día y son felices. No es una utopía o una idealización. Estas personas existen.
Son, como decía Don Antonio Machado, «en el buen sentido de la palabra buenos», son los mejores como personas y como profesionales, y deberían ser admirados, reconocidos y muy bien pagados porque de ellos, de verdad, sí que depende el progreso de este país y el progreso del mundo.
¿Conocéis a alguno?
Imagen: Flickr (Eugenia_y_Julian)
Posteado por La escuela del futuro
Comentarios
• abriongos - 2009-06-08 11:43:36
corrección y mejora del anterior comentario(perdon por las faltas de antes lo escribí rápido
¡A LA LUCHA!
Cada día me levanto esperanzado de poder ir a un lugar que a veces creemos que no es nada más que nuestro sitio de trabajo y es mucho más que eso; un lugar en el que hacemos futuro; un lugar en el que me siento a gusto por factores tan importantes como son los chavales y me da coraje cuando veo compañeros que están en el mismo puesto que yo, y creen que los niños están en el aula como frigoríficos, que no piensan, que sólo están por estar, que están para calentar el sitio; que lo único que pretenden es eludir su vida académica de la forma menos doliente para ellos. Que los habrá (muy pocos), no lo niego, pero no todos como discutia con una profesora hace poco en un cursillo del CTIF de Madrid, y que por educación no le dije "entonces para que vas a trabajar, mejor quédate en casa, si es eso lo que crees" pero hay compañeros de trabajo con los que no merece la pena discutir cuando tienen las ideas tan clara, es decir, vivir la educación de la manera más rápida y lo más eludible posible y por la pasta; en ese aspecto se parecen a ese grupo de alumnos que eluden su vida académica; y con ambos se cumple la máxima de "tú pasas por la Universidad pero la Universidad no pasa por tí". Resulta verdaderamente lamentable que existan compañeros así, pero son cosas con las que algunos combatimos todos los días.
• abriongos - 2009-06-08 11:44:21
Un caso reciente fue el de un compañero que le echo la filípica a otro compañero en el centro de donde trabajo y con toda la razón por esto mismo, por malmeter y por considerar a los alumnos como cosas que no piensan y que no tiene sentimientos, por muchas barrabasadas que hagan, no lo son. Sí, la alumna en cuestión debía ser penalizada pero no puesta en evidencia en su clase y menos aún en todas las demás clases de ese profesor. Debemos luchar contra profesores como éste y contra profesoras como la de antes con todas nuestras armas posibles, es decir, con argumentos de peso y no con vanalidades y arquetipos prefijados.
A tenor de todo esto, precisamente ayer, dije en un aula que nosotros los profesores tenemos un poder tan grande en nuestras manos que si no fueramos conscientes de ello seríamos los mayores terroristas de la humanidad pues poseemos la capacidad de modelar las mentes, de manipular seres de tal modo que podrían ser lo que nosotros quisiésemos que fueran pero nuestra profesionalidad, objetividad y valores nos obliga a que hagamos lo que debemos, que es educar en valores no sólo en conocimientos. No me des un chaval con buenos resultados si antes no es persona, que luego vendrán los resultados; primero que sea ser pensante, pues tratamos con seres humanos, que no se nos olvide.
• abriongos - 2009-06-07 11:47:20
¡A LA LUCHA!
Cadas día me levanto esperanzado de poder ir a un sitio en el que me siento a gusto por factores tan importantes como son los chavales y me da coraje cuando veo compañeros que están en el mismo puesto que yo y creen que los niños están con frigoríficos, que no piensan; que lo único que pretenden es eludir su vida académica de la forma menos doliente para ellos. Que los habrá, no lo niego, pero no todos como discutia con una profesora hace poco en un cursillo del CTIF de Madrid, y que por educación no la dije "entonces para que vas a trabajar, mejor quédate en casa, si es eso lo que crees" pero hay compañeros de trabajo con los que no merece la pena discutir cuando tienen las ideas tan clara, es decir, vivir la educación de la manera más rápida y lo más eludible posible y por la pasta; en ese aspecto se parecen a ese grupo de alumnos que eluden su vida académica y con ambos se cumple la máxima de "tu pasas por la Universidad pero la Universidad no pasa por tí"; resulta verdaderamnete lamentable que existan compañeros así pero son cosas con las que algunos combatimos todos los días. Un caso reciente fue el de un compañero que le echo la bronca a otro compañero en el centro de donde trabajo y con toda la razón por esto mismo, por malmeter y por considerar a los alumnos como cosas que no piensan y que no tiene sentimientos por muchas barrabasasdas que hagan. Sí la alumna en cuestión debía ser penalizada pero no puesta en evidencia en su clase y menos aún en todas las demás clases de ese profesor. Debemos luchar contra profesres como éste y contra profesoras como la de antes con todas nuestras armas posibles, es decir, con argumentos de peso y no con vanalidades y arquetipos.
• abriongos - 2009-06-07 12:15:13
A tenor de todo esto precisamente ayer dije en un aula que nosotros los profesores tenemos un poder tan grande en nuestras manos que si no fueramos conscientes de ello seríamos los mayores terroristas de la humanidad pues poseemos la capacidad de modelar las mentes de manipular seres de tal modo que podrían ser lo que nosotros quisiésemos que fueran pero nuestra profesionalidad, objetividad y valores nos obliga a que hagamos lo que debemos que es educar en valores no sólo en conocimientos. No me des un chaval con buenos resultados si antes no es persona, que luego vendrán los resultados; primero que sea persona, pues tratamos con personas, que no se nos olvide
• mbarea - 2009-05-28 23:36:26
La verdad es que te levanta la moral, y ya es mucho en estos tiempos que corren, donde por mucho que uno se afane en conseguir inculcar valores en el alumnado, estos parece que miran para otro lado; cuando los padres y madres han depositado en ti su responsabilidad de primeros y máximos educadores; y cuando la administración, en vez de atender nuestras opiniones, consejos y demandas, nos ningunea. Es cierto, algunos nos empeñamos en disfrutar con nuestro trabajo. La pena es que siempre hay quien quiere aguarte la fiesta.
• pmilagros - 2009-05-22 00:00:00
Estos maestros y maestras que citais claro que existen y estan ahí, y muchos más de los que creemos, porque esta es una labor oculta, no reconocida, pero si satisfactoria para el maestro por el afecto de sus alumnos. Sobre todo de los alumnos más pequeños, que han ido creciendo y al paso de los años todavia se acuerdan de esos maestr@s que dejaron una huella en ellos.
• lgarcia - 2009-05-21 00:00:00
De acuerdo con el artículo: dedicación, reconocimiento negado... También conozco excelentes médicos, vendedores, etc. Para el resto de los mortales, los que simplemente aspiramos a ser honrados, responsables, esto es para la mayoría, pido respeto. Me conformo con que no nos pongan zancadillas. Por último, el reconocimiento empieza por uno mismo: también conozco en la profesión compañeros "acomplejados", inseguros. A mi lo de la vocación me recuerda a otros tiempos y a una infancia gris perdida entre las paredes de un seminario.
• mperez - 2009-05-20 00:00:00
Totalmentemde acuerdo con tus palabras,claro que conocemos profesores y profesoras a mí me gusta más llamarles maestros y maestras,son los vocacionados ,los que no tienen horario,los que se dejan la piel,el sudor y las lagrimas por sus niños y son los de la labor callada,los de la sonrisa abierta, los de la caricia y la palmadita en el hombro, en fin los que ayudan a que este mundo tenga algún sentido en medio de tanta incertidumbre y desesperanza.
• nsaffouri - 2009-05-19 00:00:00
Independientemente de que uno tenga vocación o no, lo cierto es que el trabajo hay que desempeñarlo lo mejor posible. La ley del mínimo esfuerzo que se critica en los alumnos debe derrotarse dando ejemplo. Sí conozco profesores trabajadores, pero los conozco que no lo hacen y también son invisibles. Ese es el problema y lo que nos hace tener esta fama de "funcionarios"
• mmartinez - 2009-05-19 00:00:00
Conozco a mas de uno, pero en especial a una maestra de párvulos (es como se llamaba en su época a las profesoras de Educación Infantil) que hace mas de 20 años que dejó la docencia al jubilarse con 65 años y aun la paran sus alumnos por la calle para saludarla, darle las gracias, recordarle que ella fue su primera maestra. A ella es lo que mas le reconforta el reconocimiento de sus antiguos alumnos .Cuando estaba en activo le fue otorgada la Medalla Alfonso X El Sabio pero para ella lo que siempre ha tenido valor ha sido el reconocimiento de sus alumnos y la satisfacción personal de un trabajo bien realizado.
• smartinez - 2009-05-19 00:00:00
He tenido la suerte de conocer a varios de estos maestros. Lo que más me ha llamado la atención de ellos es que siempre estaban dispuestos a aprender. También que ponían a disposición de los demás enormes cofres llenos de tesoros. Aunque nunca se lo hemos dicho, nuestras admiración por ellos era infinita. A veces, entre tanta uniformidad, su labor pasa desapercibida. Resulta curioso pero muchos de estos profesionales ejemplares han encontrado "problemas" en su camino.
• falvaez - 2009-05-17 00:00:00
Una idea fantástica la de reconocer la figura anónima del profesor. El nuevo anuncio de Orange (creo) donde un grupo de alumnos de diferentes generaciones se reunían para dar la despedida a un viejo profesor (un hombre bueno) me ha venido enseguida a la mente cuando he leido este texto. El nuestro es un gremio muy amplio, y por supuesto que hay de todo, pero tengo que decir que la mayoría de compañeros que conozco tienen gran vocación, se implican al punto de llevarse problemas y disgustos a casa, echan horas (aunque la inmensa mayoría cree que trabajamos poco) para que las actividades salgan bien y son generosos y solidarios al extremo. Es un trabajo y un gremio con mucha gente vocacional, de lo que a veces se aprovehca la administración...
• mfreiria - 2009-05-14 00:00:00
Que bonito texto! Ojalá que mi labor sea reconocida así por al menos algunos de mis alumnos. La verdad es que me dedico a la pedagogía terapéutica por vocación y espero que esta vocación se refleje en mi día a día, en mis tareas, en el trato con cada uno de mis alumnos, ...
Yo recuerdo con cariño, con admiración a algunos de mis profesores, "culpables" de mi profesión. Leyendo el texto me han venido a la mente un ramillete de personas que han estado presentes durante mi vida, antiguos profesores, compañeros de antaño, compañeros actuales, ..., o sea que a la pregunta final mi respuesta es SIIIIIIIIIIII