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Gotas de Información S.L.
9 diciembre 2010
¡Hasta muy pronto!

Los insectos han escuchado las maravillas del mundo.

Realmente el mundo de los humanos es una extraña mezcla... de maravillas y cosas no tan maravillosas.

Nuestros amigos han viajado por este mundo tratando de entender por qué los humanos han destruido su escuela.
—Es que construirán una nueva — dice api.
—Sí, mucho mejor que la otra — añade Teresa.
—Y con más basurita — dice Marly.
—¿Y tendrá escaleras? — pregunta Gustavo.
—Seguro que sí — dice Miguel, aunque a él no le importa porque no le da miedo bajar las escaleras.
—Entonces ¿qué hacemos? — pregunta Gustavo.

Los insectos se quedan un buen rato en silencio. Un grupo de hormigas arrastran cosas pequeñas y construyen un hormiguero.

Unas abejas, zumban alrededor de un panal.
—Quizá…— medita Api.
—Podamos …— dice Miguel.
—Hacer algo — finaliza Marly.
—Pero nos llevará un tiempo — medita Teresa.
—Sí — contesta Gustavo.
—Entonces tenemos que empezar ahora mismo — dice Marly.
—¡En marcha!— exclama Api.

Nuestros amigos se dirigen hacia la escuela. Saben que con tiempo, paciencia y tesón pueden volver a tener un hogar.

Nuevo.

Mejor.

Y duradero.

¡En marcha! ¡Hasta muy pronto!

Imagen: Flickr (Mapicruz- Antitaurina)

Posteado por Victoria Pérez Escrivá

24 noviembre 2010
Los Jardines Colgantes de Babilonia

—¿Y hay más maravillas? —pregunta Teresa, esperanzada.
—Oh, por supuesto. También estaban Los Jardines Colgantes de Babilonia — explica el saltamontes.
—¿Un jardín colgante? — exclama Marly — ¿quieres decir un jardín que cuelga de…?
—¿Una rama? — pregunta Gustavo, confundido.
—No, no. Estos jardines  no “colgaban” realmente. El nombre proviene de una traducción incorrecta de la palabra griega kremastos o del término en latín pensilis, que significa no justamente "colgar" pero sí "sobresalir", como en el caso de una terraza o de un balcón. El rey los había hecho construir a la entrada de su palacio. La leyenda dice que los construyó el rey Nabucodonosor para complacer a su esposa.
—¡Qué nombrecito! — exclama Api.

El saltamontes les enseña un dibujo de los jardines.


—Oh, qué bonitos — exclama teresa imaginándose revoloteando por esa maravilla de jardín.
—Sí, fue una lástima que el rey Evemero los incendiase — explica el saltamontes sacudiendo la cabeza. Los humanos son unos seres muy extraños. Pueden hacer cosas realmente hermosas para luego destruirlas.

Teresa se enjuga una lágrima. Los demás insectos recuerdan su hermosísima escuela de la que ya no queda ni un ladrillo. ¿Cuántas más maravillas habrá en el mundo? ¿Conocéis alguna? ¡Hasta la semana que viene!

Posteado por Victoria Pérez Escrivá

15 noviembre 2010
La primera de las 7 maravillas

—¡Qué feo! — exclama Teresa.
—Pero después se volvieron más guapos — dice le saltamontes — les costó mucho tiempo volverse guapos.
—No me extraña — aclara Api— hacen cosas muy feas.
—OH, no. No todos — dice el saltamontes — hacen cosas feas y cosas bonitas. Por ejemplo han hecho las Siete Maravillas del Mundo.
A Teresa le late el corazón muy rápido. ¿Estará ella entre esas maravillas?
—¿Cuáles son esas maravillas? — pregunta Marly mirando a su alrededor.
—La primera es la Gran Pirámide de Guiza — explica el saltamontes.
—¿Y qué es una pirámide? — pregunta Hipo.
— Las pirámides eran unas casas de piedra con esta forma — explica el saltamontes dibujando en el suelo con un palito un triángulo— las construyeron los egipcios para enterrar a sus muertos y tardaron veinte años en construir esta pirámide — exclama el saltamontes.


—¿Y a quién iban a enterrar? — pregunta Miguel pensando en el pobre muerto esperando veinte años a ser enterrado.
—Keops, Jufu, un faraón del Antiguo Egipto — explica le saltamontes — Mirad era más o menos así— el saltamontes dibuja la figura con el palito. Los insectos miran el dibujo.

Posteado por Victoria Pérez Escrivá

3 noviembre 2010
Estudiando a los humanos

Los insectos andan por ahí pensando en la gran explosión. Teresa suspira melancólica.
—A mi no me gusta explotar — dice.
—¿Cómo lo sabes? Nunca has explotado— argumenta Miguel.
—A lo mejor es divertido— dice Gustavo.
—Mira lo que le pasó a la escuela — recuerda Api.
—Ya no queda ni un ladrillo — dice Marly.
—Eso es lo que pasa cuando explotas — dice Teresa.
—Pero el saltamontes dice que aún queda mucho tiempo para que explotemos — recuerda Miguel.
—Mientras tanto podemos seguir explorando…— dice Api con entusiasmo.
—Y aprender más cosas sobre ellos.
—¿De quién habla? — dice Gustavo.
—De los humanos — contesta Marly.
—¿Ellos también van a explotar? — pregunta Api.
—No lo sé — contesta Marly pensativa.

Esa tarde van a visitar al saltamontes que les sigue contando cosas acerca del origen del universo.
—Nosotros estábamos antes que los humanos — explica el saltamontes.
—¡Ajá! ¡Lo sabía! — exclama Api.
—Primero parecieron las arañas y los insectos con muchos pies— explica el saltamontes — y mucho más tarde aparecieron los que podían volar.
—Oh — exclama Teresa un poco contrariada.
—Pero había libélulas de un metro de grandes — exclama el saltamontes.
—Seguro que había mariposas— dice Teresa.
—Y mosquitos —añade Miguel
—Y moscas— dice api.
—Los hombres aparecieron más tarde — continúa el saltamontes.
—Y se quedaron con todo — apunta Api.
—Ladrones — dice Gustavo, indignado.
—El primer humano se llamaba Sahelanthropus tchadensis — dice el saltamontes.
—Qué palabra tan rara — exclama Marly.
—Era como un mono pequeñito —explica el saltamontes — y podía tener este aspecto. El saltamontes coge un palito y dibuja algo en la tierra.

Los insectos se acercan a mirar el dibujo del primer hombre en nuestro planeta.

Imagen: Wikipedia

Posteado por Victoria Pérez Escrivá

28 octubre 2010
Basurita galáctica

Imagen: Irargerich en flickr

El saltamontes continúa explicándoles a los insectos el origen de todo.
—¿Y después de los átomos, qué paso?— pregunta Gustavo.
—Después de los átomos surgieron las galaxias, las estrellas y los planetas — dice el saltamontes.
—Oh ¿qué es una galaxia? — pregunta Marly.
—¿Y una estrella? — pregunta Teresa
—¿Y un planeta? — pregunta Api.
—Una galaxia es un conjunto de estrellas, gas y polvo que se mantienen unidas.
—Gas, polvo y estrellas…— murmura Api.
—Es un poco como la basurita — recuerda Marly.
—En la basura no hay estrellas— dice Teresa.
—Es verdad — recuerda Gustavo.
—Las estrellas son…— comienza a decir el saltamontes.
—Muy bonitas — exclama Teresa románticamente.
—Las estrellas son… — dice el saltamontes.
—La basurita era una galaxia — continúa meditando Marly— Si hubiera otra explosión seguro que luego habría más basurita galáctica — dice Marly.
—Sí — le apoya Gustavo, no muy convencido.
—No, no lo entendéis: una galaxia está ahí arriba, flotando — dice el saltamontes.
—A lo mejor allí se han llevado la basurita — medita Marly.
—Y está flotando con las estrellas.
—Las latitas
—Las cacas
—Los plastiquitos
—Vaya
—Qué desperdicio

Esa noche Marly mira al cielo con tristeza. Entre las estrellas, en algún lugar está flotando todas sus inmundicias favoritas. Una pena.

Posteado por Victoria Pérez Escrivá





Victoria Pérez Escrivá

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