
Los insectos miran a James Bond.
—No se te parece en nada —dice Teresa.
—No mucho —afirma Marly.
—Un poquito sí…— murmura Api, que se ha dado cuenta de que Gustavo se está deprimiendo.
—Ahh, es verdad – exclaman los insectos pegándose codazos.
—Sí, seguro que él fue un escarabajo en otra vida —dice Marly.
—Es cierto, tiene un poco de cara de escarabajo.
—Así que mi sueño era verdad — piensa Gustavo en voz alta.
—Seguramente es un sueño profético — dice Miguel en voz alta.
—¿Y eso qué es? — pregunta Gustavo.
—Es un sueño que se va a hacer realidad — explica Miguel.
Marly y Gustavo meditan sobre las palabras de Miguel.
—¿Entonces te vas a convertir en James Bond?
—Eso ha dicho Miguel — responde Gustavo no muy convencido.
—¿Y seguirás siendo mi amigo?
—Seguro — dice Gustavo— pero ya no tendré vértigo.
—Bueno, no me importa. El vértigo es malo.
—Oh, no, no — dice una voz desconocida.
Gustavo y Marly miran hacia la voz. Es de nuevo el ciempiés solo que ahora lleva un sombrerito que es una seta.
—Nada es bueno o es malo. No totalmente — dice el ciempiés — eso es algo que los humanos han tardado siglos en comprender. Una cosa mala puede dar algo bueno y viceversa.
—¿Qué es viceversa?— pregunta Gustavo.
—Creo que es un caminito que va hacia otro sitio — le explica Marly, no muy convencida.
—Así que, por ejemplo, a veces del vértigo pueden salir buenas cosas. ¡Y si no que se lo pregunten a Hitchcock!
—¿A quién? —pregunta Marly.
Una orquesta de mosquitos trompeteros entonan una melodía.
¿Alguien adivina de qué se trata?
Vertigo 1958 Alfred Hitchcock Start Titles
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—Recuerda… —continúa diciendo el gusano.
Gustavo cierra los ojos y comienza a roncar.
—Se ha dormido —dice Marly.
—En absoluto —replica el gusano— es la energía transitoria manifestándose.
—Eso son ronquidos — dice Teresa tapándose los oídos con las alas.
Marly le pega una patada a Gustavo, que abre los ojos sobresaltado.
—¿Qué ha pasado, qué pasa?
—Te has dormido — dice Marly.
—Estaba soñando que era una mariposa…— recuerda Gustavo.
—¿Tú, una mariposa? — exclama Teresa.
—Todo es posible — murmura el gusano.
—Era una mariposa de color blanco y volaba sobe un campo de amapolas cuando de pronto me convertía en un humano.
—¡Un humano! — exclaman los insectos.
—Luego me caía en un agujero y me convertía en un gusano y después llegaba una urraca y me cogía con su pico.
—¡Qué horror! — exclama Marly.
—Pero yo saltaba en un paracaídas de agente secreto que llevaba en un dispositivo de alta seguridad detrás de la oreja.
—Los gusanos no tenemos orejas.
—En mi sueño sí — dice Gustavo.
—Con el paracaídas caía en una montaña Rusa y luego llegaba un helicóptero que me sacaba volando y me asignaba otra misión. Mi nombre en clave era Bond, James Bond.
—¿Qué querrá decir eso?— se preguntan los insectos.
El gusano saca un pequeño portátil que conecta a una luciérnaga.
Abre una página de google y teclea James Bond.

Imagen: Flickr (Gerard Girbes)
—El escarabajo pelotero me ha dicho que tengo que ir a este sitio — dice Gustavo enseñándole una notita a Marly.
Api, Marly, teresa y Miguel miran la nota.
HIPNOSIS REGRESIVA. LE AYUDAMOS A RECORDAR SUS VIDAS PASADAS Y BORRAR EL KARMA.
—Si voy a ese sitio me curaré — dice Gustavo.
—Pero no estás enfermo— replica Api.
—Se me pasará el vértigo— dice Gustavo.
Los animales acompañan a Gustavo al Hipnotizador que es un largo ciempiés con turbante.
—¿Tú otra vez? — pregunta Marly, escamada.
—¿Nos conocemos? — contesta el ciempiés haciéndose el loco — ¿quizá de otra vida?
—No, de ayer por la tarde — contesta Marly.
—Puede que sí o puede que no— dice el ciempiés— hay tantas dimensiones, tanto mundos paralelos. ¿en qué os puedo ayudar?
Gustavo da un paso al frente, un poco atemorizado.
—Ahhh, ya veo. Sí, tuve una visión sobre ti — dice el gusano.
—Ayer por la tarde — murmura Marly, cada vez mas mosqueada.
—Tienes que recordar…— le dice el gusano a Gustavo mientras lo sienta en una piedrecita y balancea una bolita ( de caca) frente a sus ojos.
— Recuerda…
— Recuerda…
Poco a poco Gustavo va cerrando los ojos mientras recuerda.
—Él enfermo nos va a decir todo lo que ha soñado— murmura el gusano.
—Si quiere puedo tomar notas — contesta Teresa muy emocionada con lo que está pasando.
—Aquí es dónde intervienen los sueños — añade el Gusano—ellos nos dicen lo que estamos intentando ocultar…

—Yo quiero que me curen del Karma— se lamenta Gustavo.
Marly y Gustavo deciden ir a ver al Gurú-sano a hacerle una consulta.
El Gurú-sano es un ciempiés larguísimo (cien pies más o menos) que vive sobre una seta.
El escarabajo les ha dicho que tienen que dirigirse a él con respeto.
Gustavo se deja caer en el suelo boca abajo en señal de respeto. Marly mira al Gurú ese con desconfianza.
—Mi amigo quiere que le curen el Karma — dice Marly desafiante— y yo creo que eso es una tontería.
Teresa, Miguel y Api miran a Gurú, que abre la boca y bosteza.
—Para que tu amigo se cure el Karma tiene que coger una ramita sacudirla tres veces sobre su cabeza y dar un salto con los ojos cerrados desde lo alto de una piedra altísima.
Gustavo, que aún está boca abajo en el suelo se levanta y mira al Gurú.
El Gurú le devuelve la mirada con impavidez.
—¿Eso es todo? — pregunta Marly.
El Gurú cierra los ojos y no vuelve a decir nada.
—¿Se ha dormido?— pregunta Api.
—Creo que está roncando— murmura Miguel.
—No, es un mantra— dice el escarabajo pelotero.
—Pues es un mantra que suena como un ronquido— añade Marly enfurruñada.
—Es el mantra del rugido interno— explica el escarabajo— …un mantra poderosísimo que cambia el curso de los pensamientos.
—Sí, porque te quedas dormido— insiste Marly.
—El Gurú sigue roncando a cien piernas sueltas mientras los insectos se alejan.
Gustavo, un poco perplejo, tarda en reaccionar unos segundos.
—¿No sabes qué es el karma? — pregunta el escarabajo pelotero.
Gustavo niega con la cabeza.
—¿Alguna vez has tenido la sensación de que lo que estás viviendo ya lo habías vivido antes?
—No — dice Gustavo.
—¿O de que conocías a alguien que no habías visto en tu vida?
—No.
—¿Te has visto atrapado en un asunto una y otra vez?
—No.
—¿Tienes alguna facultad prodigiosa?
—No.
—¿Una habilidad innata?
—No.
—¿Una marca de nacimiento? ¿Una peca? ¿un lunar? ¿un grano? ¿una rareza? ¿un miedo inexplicable?
Gustavo niega con la cabeza.
—¡Algo tienes que tener!— exclama el escarabajo.
—Tiene vértigo— dice Marly, que acaba de llegar.
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—¡¡Eses es tu Karma!! — exclama el escarabajo.
—¿El qué? — pregunta Gustavo, confuso.
—¡El vértigo! ¡Tienes vértigo! Seguramente te pasó algo en tu otra vida. Te caíste de un árbol, quizá eras un manzana y poch, te aplastaste. O puede que fueras un águila y te dispararan cuando volabas sobre las montañas azules… —fantasea el escarabajo sentándose sobre la caca.— algo terrible te debió de pasar.
—¿Sí? — pregunta Gustavo atemorizado.
—Solo eso podría explicar tu miedo a las alturas— concluye el escarabajo balanceándose sobre la caca.
—Tiene razón— dice Marly pensativa...mucha razón....