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Blog de CSU: Crime Support Unit
2 septiembre 2011
Sospechosos III: Noah Bowman, parte II

(Continuación)

(…) Cuando se declaró el incendio, Noah Bowman y Celina Kayo estaban en habitaciones contiguas. Según las declaraciones de los testigos que tomaron los investigadores, Noah Bowman oyó los gritos de su novia y salió inmediatamente de la habitación en la que se encontraba… Luego intentó salvarla por todos los medios… Tras intentarlo durante varios minutos, logró abrir la puerta, que estaba cerrada por dentro, y se adentró en las llamas sin vacilar, para tratar de sacarla de allí. Fue en vano. Según el informe de la autopsia de Celina Kayo, ya estaba muerta, o moribunda, cuando Noah Bowman logró dar con ella. En cuanto a Noah Bowman, resultó herido de gravedad en el incidente… Quemaduras de segundo y tercer grado en más del 85 % de su cuerpo. Pasó cinco meses en la unidad de grandes quemados del Vancouver General Hospital (Hospital General de Vancouver). Y todavía hoy, más de dos años después del incendio, oficialmente se considera que está “convaleciente”. Tiene que llevar puesta una máscara facial las veinticuatro horas del día, tiene cicatrices hipertróficas en las manos, los brazos y el cuello, que probablemente necesitarán ser de nuevo intervenidas quirúrgicamente. Y no me atrevo siquiera a imaginar el estado mental en el que debe de encontrarse…

 

(Extracto del libro La secta del Ave Fénix, segunda entrega de la colección CSU.) (Imageni k o en flickr)

Para más información sobre la colección, podéis visitar la página de CSU pinchando en:  www.seriecsu.com/es
 

Posteado por SHS

1 septiembre 2010
Sospechosos III: la trágica historia de Noah Bowman, parte I

Carretera Sea-to-Sky
Kilómetro 27
05:58_

Keefe comienza su exposición, con los ojos fijos en la pantalla del ordenador portátil.

(…) El Fénix llevaba instalado en el valle de Squamish tres años aproximadamente, cuando se declaró un incendio en uno de los edificios de la secta en el que se encontraban dos de sus miembros: Noah Bowman, de veiticuatro años, y su novia, Celina Kayo, de veintitrés. El edificio en cuestión estaba estructurado en varias habitaciones aisladas, adyacentes, diseñadas para que los discípulos del Fénix pudieran pasar en ellas largas temporadas de retiro espiritual, desconectados del resto del mundo. Cada habitación tenía una cama, una silla y una lámpara de petróleo. Nada más. Ni ventanas, ni calefacción ni ningún otro medio de comunicación. El objetivo, al parecer, era aguantar el mayor tiempo posible en esas condiciones extremas para probar, y cito textualmente, “la superioridad de la mente sobre el cuerpo”…

Imagen: danny.hammontree en flickr

(…) Hacia la medianoche del 12 de julio de 2000, se produjo un incendio dentro de la habitación en l a que se encontraba Celina Kayo. Para la Gendarmerie Royal du Canada (Real Policía Montada del Canadá) había dos argumentos posibles: el incendio se inició en el interior de la habitación, bien por accidente o bien de forma voluntaria. Lo que condujo inmediatamente a los periódicos de la región a concluir que Celina Kayo se había suicidado por inmolación, aunque ello no fuera más que una de las dos teorías posibles. Según los investigadores de la Policía Montada, nada hacía pensar que el incendio hubiera sido provocado y oficialmente concluyeron que se trataba de un accidente, aunque las condiciones en las que vivían los miembros del Fénix tuvieran mucho que ver con las causas del incendio. Cuando los resultados de la investigación se hicieron públicos, las familias de las víctimas se constituyeron como parte civil contra Jonas Mitchell, por asesinato e intento de asesinato. Pero, tras varios meses de proceso judicial, el líder del Fénix fue declarado inocente de todos los cargos que se presentaron contra él.

 

(Extracto del libro La secta del Ave Fénix, segunda entrega de la colección CSU.)

 

Para más información sobre la colección, podéis visitar la página de CSU pinchando en:  www.seriecsu.com/es
 

Posteado por SHS

4 junio 2010
Cómo saber cuándo miente un sospechoso

El párroco de la iglesia de Saint Joseph, Eamon O'Malley, es una de las personas clave para desentrañar el misterio del incendio. Se encontraba prácticamente en el lugar de los hechos en el momento en que el fuego comenzó, y por su actitud inquieta durante el interrogatorio, la agente Kovacs detecta que posee más información de la que desea compartir con ella y el agente Ballard.

¿Cómo se puede saber cuando alguien miente?

En las entrevistas realizadas a testigos y en los interrogatorios a sospechosos, hay algunos signos que ayudan al agente entrevistador a conocer si su interlocutor miente o dice la verdad. Estos son los más conocidos:

-Los ojos:
Dependiendo de lo que una persona esté pensando, sus ojos nos darán pistas sobre hacia dónde se dirigen sus pensamientos. Por ejemplo: si una persona trata de imaginar un dinosaurio de color violeta, su mirada se desviará hacia arriba a la derecha; mientras que si le pedimos que recuerde algo que ha vivido o a alguien a quien ha conocido, su mirada se desviará a arriba también, pero a la izquierda.
De esta manera, fijándonos en los ojos del entrevistado, podremos conocer si este está inventándose algo, o tratando de recordar algo que sí ha sucedido.

-Las respuestas generales a preguntas concretas:
“¿Dónde se encontraba usted el sábado pasado?” Ante esta pregunta, si el entrevistado responde utilizando palabras que indiquen algo general, como “siempre”, “nunca”, “todos”, “ninguno”, puede ser que su intención sea desplazar la atención de la pregunta (lo que ocurrió el sábado pasado) hacia lo que suele hacer habitualmente (que es la generalización).
Una respuesta de un sospechoso que miente, podría ser: “El sábado pasado, como siempre después de comer, me fui a pescar”, en lugar de “Me fui a pescar”.

-Demasiadas explicaciones:
Cuando se le pregunta algo a un testigo o sospechoso y este comienza con la frase “permítame que se lo explique”, u otra similar, es bastante probable que el sospechoso esté mintiendo, porque con la explicación pretende justificar un comportamiento del que se le está acusando.

 

 

Imagen: Daquella manera en flickr

Para más información sobre la colección, podéis visitar la página de CSU pinchando en:  www.seriecsu.com/es

Posteado por SHS

17 mayo 2010
Sospechosos: Jonas Mitchell

"Esta sentencia debería servir de advertencia a todos aquellos que se han atrevido o que se atrevan en lo sucesivo a cuestionar los principios fundamentales del Fénix. Porque sus llamas no son un mero símbolo; también han empezado a arrasar el valle de Squamish, y su sed de justicia y de renovación es insaciable."

(Declaración de Jonas Mitchell, líder de la secta del Fénix, recogida por la prensa días después de la sentencia judicial que lo declaró inocente de omisión de asistencia a personas en peligro.)

Imagen: Reinante El Pintor de Fuego en flickr

Comienzan los interrogatorios: testigos, sospechosos, personas que fueron vistas cerca del lugar de los hechos en el momento en que estos sucedían… La rueda de los interrogatorios vuelve a girar en CSU.

¿Quién podría tener razones para incendiar la iglesia de Saint Joseph? Si bien es cierto que las amenazas del líder de la secta del Fénix no pueden tomarse a la ligera, un buen investigador no dejará pasar por alto ningún detalle que pueda cambiar el curso de la investigación hacia cualquier lugar insospechado.  

 

Para más información sobre la colección, podéis visitar la página de CSU pinchando en:  www.seriecsu.com/es

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6 abril 2010
Nada se quema completamente

Imagen: foreversoul en flickr

Es muy importante localizar el inicio de un incendio para poder determinar qué o quién comenzó el fuego, porque allí es donde se podrán encontrar las pruebas más fiables.

Para descubrir el punto de origen, los agentes tienen que partir de algunas premisas básicas: lo primero a tener en cuenta es que el fuego siempre avanza en el sentido del viento. Así, sabiendo hacia dónde sopló la noche del incendio, podrían localizar el lugar que comenzó a arder primero, tan sólo siguiendo la dirección contraria a la del viento. El caso de la iglesia de Squamish sería más complicado, ya es un edificio cerrado y el viento sólo habría afectado a las llamas una vez éstas fueran tan altas que hubieran llegado al tejado.

La segunda premisa a considerar es que el fuego empieza sin fuerza, pero cobra altura y velocidad a medida que nos alejamos del punto de origen. Por eso, cuanto más extendido está un incendio, más grandes son las llamas, y más difíciles de apagar para los equipos de bomberos.

Una vez los agentes encuentran el punto de origen, se restringe una zona de unos dos metros a su alrededor y se analiza como si se tratara de un estudio de arqueología.

Los agentes, con ayuda de lupas, buscan meticulosamente las pistas que les ayudarán a esclarecer lo ocurrido. Al contrario de lo que muchas personas piensan, quemar algo para destruir pruebas es inútil porque nada se quema completamente. Un papel, un filtro de cigarrillo o una pastilla incendiaria pueden quemarse, pero sus restos permanecen en el lugar, no desaparecen. Y los especialistas investigadores de incendios, tarde o temprano, los encuentran.
 

Para más información sobre la colección, podéis visitar la página de CSU pinchando en:  www.seriecsu.com/es

Posteado por SHS





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