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La carta de Papá Noel
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- Hoy me ha llegado una carta de Papá Noel - dice la Ardilla preocupada.

Hipo y ella están sentados alrededor de la mesita de tomar el té de la casa de la Ardilla.

Hipo apenas cabe en la habitación y su cabeza se aplasta contra el techo de la casa de la Ardilla. Lo peor ha sido pasar por la puerta.

La puerta de la Ardilla no es una puerta para Hipopótamos, es una puerta para Gente Pequeña, y no es que Hipo tenga nada contra la Gente Pequeña.

Hipo tiene muchos amigos entre la Gente Pequeña; están: el Escarabajo, el grillo, el ratón, el caracol, la hormiga, la lagartija, la tortuga, y todos son unos animales estupendos aunque sean pequeños. 

Pero después de mucho meditar sobre esto, Hipo ha llegado a la conclusión de que la Gente Pequeña no crece porque se empeñan en vivir en casas pequeñas con puertas y ventanas pequeñas.

La Ardilla le interrumpe justo en el preciso momento en que Hipo está tratando de imaginarse como sería una Ardilla del tamaño de un Hipopótamo.

- Estoy segura de que es Una Carta Peligrosa - dice la Ardilla mirando la carta que ha dejado sobre la mesa.

- ¿Cómo de peligrosa? - pregunta Hipo un poco preocupado- . ¿Peligrosa como un montón de manzanas cayendo sobre tu cabeza?- , aún recuerda el día que, como por arte de magia, el manzano soltó todas sus manzanas sobre él cuando estaba durmiendo una siesta junto a su tronco.

- ¡JA! - exclama de pronto el Escarabajo asomando la cabeza por una de las ventanas. Hipo y la Ardilla dan un respingo y la cabeza de Hipo se aplasta más contra el techo.

- ¿Por qué haces ese ruido horrible? - pregunta Hipo dando un respingo en su asiento y aplastándose más la cabeza contra el techo.

- Estoy practicando mi risa- dice el Escarabajo saltando dentro de la casa de la Ardilla.

- No te reirías así si hubieras recibido una Carta Peligrosa como esta - contesta la Ardilla muy seria.

El Escarabajo mira la carta y luego se mira los pies.

- ¿Cómo de peligrosa? ¿Peligrosa como cuando el suelo se marcha de debajo de tus pies?

En ese momento los osos asoman la cabeza por la puerta de la casa de la Ardilla.

- Hola Ardilla, hemos oído que has recibido una Tarta muy Sabrosa y nos preguntábamos si no te habría sobrado un pedacito.

- No tengo ninguna Tarta muy Sabrosa, pero tengo una Carta Peligrosa - dice la Ardilla.

- En realidad también nos gustan las Tartas Deliciosas - exclaman los osos entrado en casa de la Ardilla.

Esa tarde la Ardilla, los osos, el Escarabajo e Hipo la pasan comiendo Castañas Olorosas, que también les gustan mucho a los osos, y ayudando al Escarabajo a practicar su nueva risa. Todos menos Hipo, que está distraído tratando de imaginar como sería el Escarabajo si fuera tan grande como un Hipopótamo y además hiciera ese ruido horrible que él llama “risa”. Por todo esto, la ardilla olvida la carta de Papa Noel que ha recibido esa mañana.

Hasta que esa noche, cuando la Ardilla está durmiendo, le parece escuchar una musiquita que sale de la carta… Es una musiquita muy suave, y a la Ardilla le parece que le dice algo que suena como:

"Feliz navidad pequeña Ardilla."

Y muy asustada, pero con el firme propósito de ir mañana a visitar a la lechuza, se vuelve a dormir.

 

Posteado por Hipo

Comentarios
Marta - 2008-12-17 00:00:00
enhorabuena por los relatos, son muy bonitos










Victoria Pérez Escrivá

CLAUDIA RANUCCI





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