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3 noviembre 2009
Biología según el doctor Arito Tiro Rito. Capítulo XI: las gallinas

Imagen: Val y Sil en flickr

—Hoy hablaremos de las gallinas —dice la lechuza.
—¿Gallinas?
—¿Gallinas?
—¿Qué es una gallina?
Muchos de los animales nunca han visto una gallina. La gallina es un animal doméstico y no hay gallinas por el bosque.
—Yo una vez vi una — exclama el saltamontes, que de todos los animales es el que más ha viajado  —. Estaba en una granja y había muchas como ella. ¡Todas hacían un ruido espantoso!—exclama.
—Es verdad —dice la ardilla, que también vio una gallina un día. En realidad, la ardilla sabe una historia muy interesante sobre una gallina.
—Os la contaré —dice la ardilla.
La lechuza, un poco molesta porque la ardilla le ha quitado todo el protagonismo, cierra el libro del doctor Arito Tiro Rito mientras trata de recordar si ella sabe alguna historia interesante sobre gallinas.
—Hace muchos años…—comienza la ardilla.
—¿A que te refieres con muchos? —pregunta Hipo.
—Sí, ¿diez años, veinte, cien, un millón? — pregunta el castor.
—Eso no importa —dice la ardilla con paciencia, y prosigue :
—Había un campesino que visitó nuestro bosque…
Los animales miran a su alrededor inquietos.
—¿Por aquí? ¿dónde está?
La ardilla trata de seguir con la historia.
—…quería atrapar un pájaro para tenerlo en su casa.
—¡Oh! —exclaman los animales muy asustados.
—Y consiguió atrapar a un aguilucho —. Los animales suspiran aliviados, ninguno de ellos es un aguilucho así que no hay que tener miedo.
—El campesino se lo llevó a su casa, lo metió en el gallinero junto a las gallinas y lo dejó allí.
—¡Qué hombre tan malvado! —exclama elefante.
—El aguilucho era una cría, aún muy pequeño y pasó muchos años viviendo entre las gallinas y sin ver a otros aguiluchos. El pobre creció como una gallina. Después de cinco años fui a visitar al campesino.
—¿Tú fuiste a visitarlo? —le interrumpen los animales incrédulos.
—Sí –dice la ardilla sin inmutarse— el campesino y yo éramos buenos amigos. Yo le llevaba nueces y el me daba unos magníficos pedacitos de un bizcocho que hacía su mujer.
—Así que fui a visitarlo y el campesino me enseñó orgulloso a su aguilucho. Lo había domesticado.
—¿Domesticar? ¿Qué es domesticar? —preguntan algunos animales.

La ardilla suspira y piensa en silencio lo maravilloso que sería si todos los animales del bosque estuvieran un poquito domesticados.

 

Posteado por Victoria Pérez Escrivá

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Victoria Pérez Escrivá

CLAUDIA RANUCCI





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