
El Doctor Arito Tiro Rito ha sacado el segundo volumen de sus investigaciones sobre el amor y los animales. Hoy todos los animales del bosque esperan ansiosos el libro que la lechuza ha encargado por Internet. Todos miran al cielo, a la espera de la cigüeña. Bueno, todos menos el escarabajo que se mira los pies, vigilando que el suelo no se le escape…
En ese momento un paquete cae de un golpetazo sobre el escarabajo. Los animales corren a ayudarle. Afortunadamente el escarabajo ha podido esquivarlo gracias a la ayuda de la ardilla, que lo ha empujado.
—Siempre atacan a traición…— murmura el escarabajo— ¡Y uno no puede tener un ojo arriba y otro abajo.

Pero los animales ya no le escuchan porque la lechuza ha desenvuelto el paquete y abre las páginas del libro cuidadosamente.
Este libro lleva unas bonitas ilustraciones a color y los animales las miran impresionados.
La primera página habla sobre los loros.
¿Los loros?
Nadie ha visto nunca un loro, excepto la lechuza.
La lechuza les enseña la fotografía del loro. Los animales la tocan con sus patitas.
—¡Qué suave es! — murmuran algunos.
—Los loros son suaves— afirma el primer oso.
La lechuza mira al cielo con paciencia. A veces los animales de ese bosque son tontísimos.
—Bueno, hoy hablaremos de los loros — dice la lechuza subiéndose a lo alto de la rama.
—Los loros son unos animales muy complicados —explica la lechuza—. El ataque de amor de un loro es muy parecido al de los patos, sólo que además hablan. Los loros pueden pasarse horas hablando, recitándose poemas o diciéndose cosas muy bonitas.
Los animales aplauden y el grillo aprovecha para que su coro recite un poema de amor que él mismo ha compuesto:
Un beso
Un queso
Un abrazo
Un plomazo
El pollo pía
El tordo vuela
Quiero a mi abuela
Los animales aplauden, aunque no han entendido muy bien el poema.
La lechuza continúa:
—Los loros también pueden hablar sobre temas relacionados con el amor y a veces se ponen a discutir. ¡Ese es el peligro de los ataques de amor de los loros! cuando discuten. Entonces es mejor quedarse callados y frotarse las plumas muy juntitos.
Los animales vuelven a pedirle a la lechuza que les enseñe la fotografía del loro. Esa noche muchos de los animales se proponen pedirle a Papá Noel que les traiga un loro por Navidades…menos la ardilla que ha decidido volver a pedirle a Papá Noel que se lleve las Navidades para siempre. Y es que la ardilla es un animal muy cabezota.