La lechuza está sobre una de las ramas del roble cuando ve a la nutria.
Parece triste, camina con la cabeza gacha y arrastra los pies, como si le pesaran mucho.
La lechuza tose discretamente. La nutria levanta la cabeza sólo lo justo para echarle una miradita.
- Ah, hola Lechuza - dice la nutria con desgana.
La lechuza baja volando de la rama y se acerca a la nutria.
La nutria no deja de mirar el suelo.
- ¿Por qué miras el suelo? - le pregunta la lechuza.
- No lo sé - contesta la nutria.
- A lo mejor se te ha perdido algo - comenta la lechuza.
- Sí, eso creo, pero no me acuerdo - La nutria se detiene y añade- ¿Has visto qué pies tan feos tengo?
La lechuza mira los pies de la nutria con curiosidad, pero antes de que pueda decir algo, la nutria añade:
- Son unos pies horribles - luego suspira y continúa paseando.
La lechuza mira cómo se aleja la nutria y se queda un rato pensando. Luego vuela hasta casa de la ardilla.
- La nutria está enferma - dice la lechuza- creo que se le ha metido algo feo en un ojo.
- Oh - exclama al ardilla llevándose una mano a la boca.
- Ha dicho que sus pies son horribles - añade la lechuza.
- A mí me ha dicho que estaba muy gordo - añade Hipo asomando la cabeza por una de las ventanas.
- Y a mí que tenía una nariz horrible - dice el elefante.
- Tenemos que ayudarla - reflexiona la lechuza.
¿Pero cómo? ¿Cómo se puede ayudar a un amigo que está triste?
Posteado por Hipo
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