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22 octubre 2010
Genialidades informáticas

Hojeando una revista en un avión me encontré hace poco con una sección sobre nuevo sofware del tipo que, según la revista, resulta realmente útil, de esas cosas que uno llevaba toda la vida esperando, vamos, y que por fin, ¡por fin! los informáticos han hecho posibles.

¿Recordáis aquello de que una mujer sin hombre es como un pez sin bicicleta?
Yo me acuerdo de la gracia que me hizo la imagen que apareció en mi mente la primera vez que oí la frase. Pues eso es lo que pensé al imaginarme a mí misma sin estas nuevas aplicaciones. Os cuento el grandioso invento que más disparatado me pareció:
Se trata de un programa llamado “Runpee” que permite lo siguiente, ¡oh, maravilla!
Has decidido ir al cine, has comprado la entrada y la bandeja con los nachos, las salsas y el litro del refresco de tu elección (cosa que parece fundamental hoy en día a la mayor parte de espectadores). Te acomodas en la butaca, repartes por la zona todo lo que llevas, para tener las manos libres, y entonces, sacas tu supermóvil (no voy a decir la marca para que no parezca que hago propaganda) ya cargado con el programa en cuestión, tecleas el título de la película que vas a ver y lo pones en modo vibración. Guardas el aparato muy junto a tu corazón, como decían los boleros, y a lo largo de la película el móvil va vibrando en los momentos en que puedes permitirte salir al lavabo sin perderte nada crucial de la película.
Genial, ¿no?

El programa sabe –mucho mejor que tú, ¡qué duda cabe! – si en los próximos tres minutos va a suceder algo en la película que no deberías perderte o si se trata de tres estúpidos minutos en los que no pasa realmente nada y que el director ha puesto ahí porque no quería malgastar ese metraje que, total, ya estaba hecho. Digamos tres minutos de puro diálogo, sin explosiones ni asesinatos, o tres minutos de cruce de miradas en los que no pasa absolutamente nada, o una serie de primeros planos que no va a ningún sitio, o una panorámica del lugar donde después sí que sucederá algo realmente emocionante.

A mí, claro, como constructora y contadora de historias, me parece de una arrogancia suprema que alguien a quien no conozco y de cuyo criterio no tengo por qué fiarme me diga cuándo puedo dejar de ver qué. Ya sé que lo hacen por el bien de mi vejiga, para que no tenga que aguantar durante dos horas sufriendo (por haberme bebido un litro de lo que sea), pero es que yo –ya lo sabéis– soy bastante alérgica a las cosas que se hacen “por mi propio bien” sin haberme consultado.

Menos mal que, en este caso, soy libre de comprarme el programa o no y está claro que no voy a hacerlo, pero me preocupa que a alguien se le haya ocurrido la peregrina idea, que muchos más alguienes hayan pensado que era una idea que valía la pena poner en práctica y que muchísimos más vayan a comprar y usar ese programa, aunque sólo sea para impresionar a sus amigos en la próxima sesión de cine. También me fastidia, claro está, que si se generaliza el uso de esa estupidez, estar en el cine va a convertirse en algo como estar en un aeropuerto, con gente entrando y saliendo todo el rato y además, todos a la vez porque todos recibirán al mismo tiempo el aviso de que no se van a perder nada de importancia en los próximos minutos. Con lo cual los que nos quedamos, porque en nuestra ignorancia no sabemos que ahora no va a valer la pena seguir mirando, tendremos la molestia de los que salen, y además la sensación de estar haciendo el indio.

Ahora ya sólo me queda esperar que pronto algún cerebro privilegiado invente un programa similar que avise a los estudiantes de cuando el profesor va a decir tonterías en los próximos minutos y les permita salir al baño sin perderse nada. Si eso lo consiguen también para discursos, reuniones de departamento (o de padres), debates políticos y cosas similares, entonces sí que me lo compro.

 

Imagen: occhichiusi en flickr

Posteado por Elia Barceló

Comentarios
yo - 2012-11-30 15:43:54
Pues yo me he partido de la risa. Se me ocurre alguna película en la que el movil no pararía de vibrar, jaja
lektu - 2010-10-23 20:58:12
Bueno, naturalmente yo también exageraba en mi queja. Pero es que estoy un poco harto de estereotipos sobre la informática...
Elia - 2010-10-23 18:14:07
Qué va, hombre! Es que la info que venía en la revista no era mucha, y ya sabes que enseguida yo me voy por las ramas de todo lo que podría pasar. Y los que inventan los teléfonos móviles también hacen a veces unas "genialidades" alucinantes. Pero no quería atacar a los informáticos. Curiosamente, muchas de las personas a quienes más aprecio resulta que son/sois informáticos. Por qué será? En cuanto a quien tiene la culpa de los males del mundo... no son los ordenadores, no. Son animales de dos patas y muy poquito cerebro. Ya hablaremos de eso otro día. Me alegro un montón de "verte" por aquí.
lektu - 2010-10-23 9:55:02
Elia, no es un programa el que elige los momentos, es una persona (RunPee es una página web dedicada a eso). El programa solo es una herramienta en el teléfono. Y sin embargo, titulas el post "Genialidades informáticas" y dices irónicamente "[...] ¡por fin! los informáticos han hecho posible". Por la misma razón podrías decir "genialidades telefónicas" y hablar de que "los ingenieros de telecomunicaciones lo han hecho posible"... pero claro, al hablar de los males de la vida moderna es más fácil culpar a los informáticos. Ya se sabe que los ordenadores tienen la culpa de todo lo malo que pasa en el mundo...










ELIA BARCELÓ

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