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18 de mayo de 2009
Ganar tiempo
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Hoy, esperando en el médico a que me tocara el turno, he visto en la mesita una revista femenina de las elegantes y me ha llamado la atención un artículo que se anunciaba en portada con letras grandes: “Te enseñamos a ganar tiempo”.

Tengo que reconocer que me he apoderado, ansiosa, de la revista, temiendo que me llamaran y no me hubiese dado tiempo de aprender cómo dominar ese truco de magia. Una persona como yo, madre de familia y con dos trabajos –la universidad y la escritura–, con tropocientas aficiones y días de dieciséis horas llenos de actividades, con años de práctica en sacar tiempo de donde sea, ve la posibilidad de mejorar –de « optimizar », que dicen ahora–, su plan del día o de la semana para ganar tiempo, y se lanza de cabeza a aprender cualquier cosa que puedan enseñarle.

La verdad es que, a pesar de mi optimismo natural, me esperaba perlas como las que leí hace años en un libro de “time management”, en el que explicaban que para optimizar el tiempo había que procurar combinar varios recados –pasar por Correos, ir al banco, recoger la ropa de la tintorería y comprar el pan– en la misma salida en lugar de salir varias veces, por ejemplo. No se os hubiera ocurrido en la vida, ¿verdad? Menos mal que existen los libros de autoayuda.

Pues no. Esta vez el artículo ha conseguido sorprenderme de verdad. Veamos unos ejemplos prácticos:

Te gusta tener amigos en casa, te gusta cocinar, pero tienes que pasarte un par de horas de la tarde del sábado en la cocina. ¿No preferirías ganarlas para ti? Pues contrata un servicio de catering o, mejor, a un cocinero profesional que irá a tu casa y creará toda clase de maravillas en tu propia cocina mientras tú te pones guapa para tus invitados.

Y si te fastidia tener que dedicar tiempo a hacer recados, deja todos esos pequeños encargos en manos de un servicio de “conciergérie”, que se ocupará de recoger tus paquetes, llevar tus envíos a correos o a donde haga falta, pedirte hora en el médico o en la peluquería, rellenar los impresos para cualquier documento que necesites, etc. Y mientras ellos hacen todo eso, tú ganas tiempo.

O bien: sales de tiendas a comprarte un par de prendas que te hacen falta para la próxima temporada y te pasas toda una tarde por ahí. Pues bien, en lugar de perder el tiempo yendo de tienda en tienda probándote cosas sin ton ni son y a veces comprando algo que luego, con más calma, resulta que no te va, ¿no es mejor comprar en una de esas tiendas donde tienen un consejero de estilo que te dirá exactamente qué colores te sientan bien y qué cosas realzan tu personalidad?

O en lugar de ir haciendo fotos en fiestas de cumpleaños y después darte cuenta de que tú no sales en ninguna, contrata a un fotógrafo profesional que se asegurará de inmortalizar los mejores momentos de la celebración y de que tú estés en la mayor parte de las fotos.

Igual que es ridículo que te molestes en hacer gimnasia o salir a correr a la buena de dios en lugar de contratar a un entrenador personal que te animará cuando lo necesites y te dirá exactamente qué tienes que hacer para lograr tus fines.

Y cuando tengas algo importante –boda, baile, teatro…– no vayas a la peluquería ni te maquilles tú. Eso te hace perder demasiado tiempo porque tienes que coger el coche, buscar aparcamiento, volver a casa… y, al no ser profesional, tardarás muchísimo en pintarte y los resultados nunca serán los mismos que si contratas a una estilista y/o peluquera que irá a tu casa y te dejará hecha una diva.

En estos tiempos en los que hay despidos masivos, en los que la mayor parte de personas temen por su trabajo y por su futuro, me parece simplemente obsceno escribir un artículo así y titularlo de ese modo. Porque lo peor es que estaba escrito en serio; no era un chiste ni un texto irónico para arrancarle una sonrisa a la lectora agobiada por las obligaciones familiares y laborales. Lo decían en serio.

Y claro, lo único que, después de pensarlo me ha parecido bien, es que si hay gente que de verdad ha visto la luz con esos consejos y se puede permitir el gasto (como ejemplo, lo de la visita de la maquilladora era a partir de los 400 euros por sesión) y los sigue, al menos las personas que trabajan en el catering, los estilistas a domicilio y los fotógrafos freelance podrán seguir ganándose unos euros.

Según he leído recientemente, 70% de las mujeres, después de hojear durante unos minutos una revista de modas se sienten deprimidas, frustradas y avergonzadas, al comparar su vida y compararse ellas mismas (su cara, su figura, su estilo) con las mujeres que aparecen allí.

Yo no. Yo debo de pertenecer al 30% que se sienten simplemente furiosas y que, por un instante, quisieran hacerle cosas muy malas a los modistos, estilistas, creadores de accesorios, fotógrafos de moda y demás gente que vive de hacernos creer que somos unas desgraciadas si no podemos consumir diariamente, renovar todas las temporadas (cada seis meses como máximo) nuestro vestuario, nuestro maquillaje y nuestros accesorios. Y antes sólo sufríamos de ese síndrome las mujeres; ahora se han dado cuenta de que los hombres también son presa fácil y, desde hace unos años –primero empezaron por seducir a los homosexuales, luego a los metrosexuales y ahora a los heterosexuales– la oferta de ropa, accesorios y productos de belleza masculinos se ha multiplicado por diez. Ahora también los chicos salen “de tiendas” con su mejor amigo y pasan largos ratos olisqueando perfumes, eligiendo zapatos o probándose camisas y camisetas.

Me figuro que esto se podría optimizar yendo a una de esas tiendas donde un empleado con master en estilismo e imagen te dice exactamente qué te tienes que llevar para estar hecho una estrella. Así ganarían tiempo los jóvenes y podrían usarlo en ganar el dinero que luego podrían gastarse en esas memeces.

Bien pensado, la próxima vez que vaya al médico, pediré una limusina con chófer y así podré escribir en el portátil mientras él me lleva y luego sube a la sala de espera a hacer cola por mí hasta que me llamen.

Ya os contaré cuánto tiempo he ganado en cuanto empiece a poner en práctica tan sabios consejos.

 

Imagen: jlastras en flickr

Posteado por Elia Barceló

Comentarios
Mary - 2009-05-19 00:00:00
Impresionante: osea, que para ganar tiempo, hay que tener muchiiisimo dinero... La verdad es que algunas de esas revistas son para echarse a llorar...










ELIA BARCELÓ

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