

(Continuación)
(…) Cuando se declaró el incendio, Noah Bowman y Celina Kayo estaban en habitaciones contiguas. Según las declaraciones de los testigos que tomaron los investigadores, Noah Bowman oyó los gritos de su novia y salió inmediatamente de la habitación en la que se encontraba… Luego intentó salvarla por todos los medios… Tras intentarlo durante varios minutos, logró abrir la puerta, que estaba cerrada por dentro, y se adentró en las llamas sin vacilar, para tratar de sacarla de allí. Fue en vano. Según el informe de la autopsia de Celina Kayo, ya estaba muerta, o moribunda, cuando Noah Bowman logró dar con ella. En cuanto a Noah Bowman, resultó herido de gravedad en el incidente… Quemaduras de segundo y tercer grado en más del 85 % de su cuerpo. Pasó cinco meses en la unidad de grandes quemados del Vancouver General Hospital (Hospital General de Vancouver). Y todavía hoy, más de dos años después del incendio, oficialmente se considera que está “convaleciente”. Tiene que llevar puesta una máscara facial las veinticuatro horas del día, tiene cicatrices hipertróficas en las manos, los brazos y el cuello, que probablemente necesitarán ser de nuevo intervenidas quirúrgicamente. Y no me atrevo siquiera a imaginar el estado mental en el que debe de encontrarse…
(Extracto del libro La secta del Ave Fénix, segunda entrega de la colección CSU.) (Imagen: i k o en flickr)
Para más información sobre la colección, podéis visitar la página de CSU pinchando en: www.seriecsu.com/es