

La oveja bajó del tejado para hablar con el gallo. Pero el gallo estaba durmiendo. Todos los animales de la granja dormían y por más que la oveja baló y baló, ninguno se despertó.
La oveja fue a visitar al dragón.
—¿Qué puedo hacer?— le preguntó y el dragón fue a buscar a Malu.
—¿Qué podemos hacer? — le preguntaron la oveja y el dragón y Malu se quedó muy pensativo y dijo— usaremos un despertador.
Malu, la oveja y el dragón fueron a la granja y se llevaron con ellos un despertador muy grande que Malu tenía para despertarse temprano.
Pero por más que sonó y sonó, ninguno de los animales se despertó.
—Tendremos que esperar a que el gallo se despierte y cuando lo haga, le pediremos que él despierte a los demás animales.
Malu, la oveja y el dragón regresaron a la granja y se tomaron un buen desayuno, luego recogieron los huevos que habían puesto las gallinas esa noche y dieron un paseo en el carro de Malu.
Pero cuando regresaron los animales seguían durmiendo...