

La oveja decidió visitar otras granjas.
Había una muy cerca en la que tenían nada más y nada menos que ¡un dragón!
En la granja vivían una niña pequeña que se llamaba Malu, su padre y su abuelo, ¡y tenían como mascota un dragón!
La oveja nunca había visto uno, aunque había escuchado hablar de ellos en los cuentos que el pastor solía contar a sus hijos por la noche.
La oveja los escuchaba desde la ventana porque le encantaban los cuentos.
¡Lástima que no había aprendido a leer!
¡Si se hubiera quedado más tiempo con las vacas estudiosas!
La oveja era muy valiente y se acercó a hablar con el dragón.
Como era muy curiosa le hizo muchas preguntas.
La primera pregunta que le hizo fue:
—¿Por qué echas fuego por la boca?
El dragón la miró sorprendido.
¿Adivináis el por qué?